ene
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Camps no es inocente
Camps no es inocente. Porque el término ‘inocencia’ tiene un significado mucho más amplio del que la justicia le otorga. Porque Camps no se sentó en el banquillo como un ciudadano más; se sentó para responder por sus actos durante sus años como President de la Generalitat, por lo que además de su inocencia en el sentido más jurídico de la palabra, tenía que defender su honorabilidad. Honorabilidad que ha quedado más que en entredicho después de las vergonzosas conversaciones que hemos tenido la oportunidad de escuchar entre Camps y su amiguito del alma, El Bigotes.
Por eso Camps no es inocente de los años en los que como President de la Generalitat ha despilfarrado el dinero público, a base de proyectos faraónicos completamente ruinosos y de grandes eventos que han acaparado todo el presupuesto, dejando de lado sus obligaciones en materia de educación, sanidad o servicios sociales, por poner sólo los ejemplos más sangrantes.
Camps tampoco es inocente de dejar una Comunidad donde cualquiera de nuestros jóvenes que termine sus estudios de Magisterio, Enfermería, Arquitectura, etc, tiene que marcharse a otras tierras si quiere labrarse un porvenir. Ni tampoco es inocente de que muchas de las empresas de nuestra Comunitat hayan tenido que cerrar por culpa de los impagos de la Generalitat.
Es evidente que el periplo judicial de Camps no ha hecho más que empezar, pero la ciudadanía ya se ha dado cuenta de que no es inocente de la situación en la que él y el PP han dejado esta Comunidad; por eso el pasado jueves más de 60.000 personas salimos a gritarlo por las calles de Alicante, porque estamos hartos de que el PP se cebe siempre en las personas más vulnerables, mientras ellos siguen manteniendo despachos en los que el jefe de gabinete tiene a su vez un jefe de gabinete, y la secretaria cuenta a su vez con secretaria propia.
Contemplo con sana envidia aquellos países en los que el hecho de descubrir que un político ha gastado 200 euros del erario público para sus gastos personales, suponen a ojos de la ciudadanía su inhabilitación para gestionar dinero público.
Estamos todavía muy lejos de esos países que he mencionado, pero acciones como estas últimas manifestaciones con toda la ciudadanía en la calle suponen un gran avance en el camino hacia ello.
Porque Alicante, Valencia y Castellón se merecen algo mejor!

